Cuando alguien dice sexo lésbico, a muchas personas les aparece automáticamente en la cabeza la famosa tijera, como si fuera la única manera de tener sexo entre mujeres.
La realidad es muchísimo más amplia, creativa y libre de lo que solemos escuchar o ver en el falso porno.
Durante años nos han contado un modelo de sexualidad centrado casi exclusivamente en el pene y en la penetración, y claro… así parece que las relaciones entre mujeres sean “limitadas”. Pero cuando quitamos ese filtro, aparece un mundo entero donde el cuerpo entero participa.
Y sí, para muchas lesbianas con kilómetros de cama recorridos, todo esto puede sonar básico… pero imagina haber tenido un texto así hace 20 años, cuando nadie hablaba de sexualidad entre mujeres y la información brillaba por su ausencia. Ojalá entonces alguien nos hubiera dicho que nuestro deseo era válido, diverso y lleno de posibilidades. Hoy lo contamos nosotras, para que ninguna llegue a la fiesta perdida y sin saber a quien preguntar.
Rompiendo clichés: cuando el placer no gira en torno a un pene
Una pregunta sencilla que lo desmonta todo: ¿y si una relación sexual no tuviera que girar alrededor de la penetración?
En el sexo también cuenta: la fricción, el roce, las caricias y la sensibilidad corporal. La vulva, con sus tantas terminaciones nerviosas tiene muchas formas de disfrutar, y eso hace que el sexo entre mujeres sea más variado y creativo.
Y por si te lo preguntas: no, no falta nada por no haber penetración tradicional. Los juguetes eróticos han evolucionado tantísimo que hoy pueden acompañar el placer lésbico de mil maneras sin sustituir nada, solo sumando. Si os apetece incorporar alguno, genial; si no, también. La clave está en elegir lo que os haga disfrutar, no en cumplir expectativas heredadas.
Experimentar es la clave: ideas y posturas para inspirarte
Ahora sí, vamos a lo jugoso: algunas posturas y prácticas para que cada pareja pueda adaptarlas a su manera, sin reglas fijas y con mucho espacio para la imaginación.

1. El 69…. en versión libre
El clásico de los clásicos, pero con más posibilidades de lo que parece. Ambas os estimuláis oralmente a la vez y encontráis vuestro ritmo.
Tip: no es obligatorio que una esté arriba y la otra abajo. Podéis colocaros de lado, abrazar una pierna y dejar una mano libre para explorar más zonas.
Comodidad + acceso = placer asegurado.
2. Flor de loto
Visualiza algo parecido a la tijera, pero sentadas, abrazadas y con mucho contacto corporal. Supercercanía y movimientos suaves que pueden generar una fricción muy yummy.
Tip: las piernas son oro. El roce entre muslos y vulvas puede ser extremadamente placentero. Búscalo, muévelo, experimentad sin prisa.
3. Cara a cara
Postura íntima donde las manos hacen magia. Ya sea sentadas, tumbadas o una encima de la otra, la cercanía hace que todo se sienta más intenso: dedos, besos, mirada… la experiencia completa.
Tip: mezcla esta postura con juguetes pequeños si os apetece. Un vibrador en la mano correcta y la proximidad del cara a cara… combinación explosiva.
El sexo lésbico no se mide por posturas rígidas ni por normas ajenas. Es un espacio para crear, sentir y explorar desde la propia experiencia. Si algo os gusta, funciona. Si no, se cambia. Y si no existe, se inventa.
Y si estás empezando y te da miedo “no saber” o “no estar a la altura”, respira: nadie nace experta y el sexo entre mujeres no va de habilidades técnicas, sino de conexión. Dos cuerpos que se parecen, dos ritmos que se encuentran y cero presión por “rendir”. Déjate llevar, pregunta, escucha y disfruta: tu deseo ya es suficiente, y el resto se aprende despacito y practicando 😉
¿Lista para empezar?
Celia Naranjo – Psicóloga Socio – Comunitaria y Sexóloga